Un triste aspecto de nuestra realidad política actual es que se ha invisibilizado casi por completo el fracasado papel que jugaron diferentes actores moderados de centro, izquierda y derecha en consolidar la democracia tras la caída del régimen de Maximiliano Martínez en 1944. Fue la constante frustración de estos intentos, a través de conjuras y actos de fuerza, las que desembocaron en el colapso de la república con las catastróficas consecuencias que todos conocemos.
En el país a todos los actores políticos les gusta presentarse como redentores; “Mi partido y sus fundadores SON los defensores de la democracia!”, “Mi partido corrió sangre por las libertades que tenemos!”, se nos dice una y otra vez. Pero en estos discursos solamente tienen cabida los “héroes” de los sobrevivientes, de los ‘ganadores’ de la guerra. Han quedado fuera una serie de figuras muy relevantes que en su momento ganaron gran respeto internacional, que jugaron con las reglas del juego, con política hecha y derecha, y que pese a ello –o debido a ello- vieron bloqueados sus intentos.
Ha sido lo normal asociar a varios de estos nombres con el ‘comunismo’ como en el caso de Guillermo Ungo y José Napoleón Duarte, ambos de tendencia social demócrata. No es de extrañar que el régimen les achacara de ‘rojos’, en estas latitudes, socialismo, socialdemocracia y comunismo son lo mismo para los poderes de facto. Sin embargo, más perdido en los anales de la historia aparece un caso mucho más revelador sobre la intransigencia del régimen; el de Roberto Edmundo Canessa, caficultor de familia pudiente de occidente, canciller estrella de la administración del Cnel. Osorio, candidato presidencial de la oposición para las elecciones de 1955 y víctima de la represión del gobierno de José María Lemus.
Canessa, originario de Santiago de María, ganó notoriedad como presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador. Desde allí, promovió la creación de FEDECAME (Federación Cafetalera de Centroamérica y México), asociación de países productores del café surgida poco tiempo después de la segunda guerra mundial. A través de FEDECAME, Canessa negocia para obtener un precio ‘real’ para el grano oro en el mercado mundial, gestiones que le ganaron no poca animosidad con los Estados Unidos. Tras sus esfuerzos, el valor del café se fue elevando progresivamente, no sin recibir el esperado renegar de los norteamericanos. Tras entrevista con Canessa La Prensa Gráfica, enero 31, 1954, resumía: “niega que el alza de precios se deba a especulaciones bursátiles y dice que si los norteamericanos desean pagar menos por una taza de café, los países latinoamericanos productores de esos artículos también desean pagar menos por los automóviles, refrigeradoras y otras mercancías de Estados Unidos”.
Tras esto, la vida del hombre ascendió rápidamente tanto en el ámbito internacional como el nacional: durante la administración del Cnel. Osorio fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores y de Justicia y junto con el canciller de Guatemala impulsó la conformación de la ODECA (hoy en día SICA), promovió y firmó el tratado de libre comercio con Nicaragua, intervino en pro del asilo del perseguido político Víctor Raúl de la Haya (tensando las relaciones con Perú) y promovió la creación de una Corte Interamericana de Justicia (para aquellos con-nacionales que tienen procesos abiertos en la corte y se quejan de esta hoy en día, que sepan que fue propuesta inicial de nuestra nación), como Ministro de Justicia intentó mejorar las condiciones de los centros penales, intentado resolver los problemas de indisciplina y mejorar las condiciones de alimentación y salud.
Misteriosamente –y estas serán dudas imposibles de aclarar ya que los actores han desaparecido- a pesar de que la gestión del Canciller poseía amplio respaldo continental su relación con el régimen se enfrío progresivamente. Aquí damos inicio nuevamente al típico escenario de recelos e intereses mezquinos inescrutables que se han dado en nuestra nación por siglos. Canessa renuncia y funda el Partido de Acción Nacional -PAN. Osorio, otrora su protector, se convierte en acérrimo enemigo, calificándolo de comunista y poniendo al régimen en su contra. Por otro lado, otros sectores lo acusan de ‘pro-yanqui’ y fascista.
Automáticamente, el PAN parece obtener amplio apoyo de bases populares, su campaña recibe buena cobertura mediática y recorren buena parte del país congregando populosos mítines (Canessa es un ‘darling’ de los medios gracias a su labor como canciller. Altamirano, fundador del Diario de Hoy parece ser gran admirador suyo). En San Miguel se habla de que hubo ‘un río humano del Panteón a la Catedral’, otro gran mitín en Santa Ana. El régimen intenta frenar sus aspiraciones; en Ahuachapán la energía eléctrica es misteriosamente desconectada en la plaza durante su discurso, en Jiquilisco su comitiva es atacada, con varios correligionarios heridos y presos por varios días.
Otros 4 partidos opositores, PAR, PDN, PDC y PAC deciden apoyar al PAN y apuestan por la coalición. El gobierno de Osorio decide que no se las va a jugar, a través del Concejo Central de Elecciones rechazan la candidatura presidencial de Canessa alegando que la partida de nacimiento de este presentaba ‘irregularidades’. Solamente al PAR y al PAC se les permite continuar en la contienda y aún estos se retiran pocos días antes de los comicios. Estos tienen lugar con el candidato oficial, José María Lemus, siendo el único ‘participante’. Obtiene –sin sorprender mucho- el 95% de los votos a su favor.
El desaire político parece haber calado hondo en Canessa. Este cae en semi retiro, participando poco en el ámbito en los años siguientes. En su lugar intenta reactivar su vida como empresario. Aún así, pocos años después, durante las revueltas estudiantiles en contra de la presidencia de Lemus http://www.laprensagrafica.com/opinion/editorial/149577-octubre-de-1960-golpe-de-estado.html, se ordena –inexplicablemente- la captura de Canessa. Es golpeado brutalmente en las bartolinas de la Policía Nacional, sufriendo varias contusiones en el cuerpo. Tras ciertas mediaciones, consigue ser refugiado en Guatemala. Pocos días después, Lemus es depuesto y su seguridad garantizada.
“CALIDO RECIBIMIENTO (La Prensa Gráfica, 31 Oct. 1960) – Objeto de cálido recibimiento por centenares de partidarios fue el ex candidato presidencial Roberto E. Canessa quien volvió el sábado a las cuatro de la tarde de Guatemala, donde estuvo refugiado después de los vejámenes que sufrió en la Policía, a raíz de los acontecimientos políticos que culminaron con la caída de José María Lemus. Los ciudadanos saltaron la valla del Aeropuerto y bajaron en hombros a Canessa, desde la portezuela del avión hasta conducirlo a su auto en medio de vivas y aplausos.”
Sin embargo la suerte estaba echada, la salud del ex Canciller siguió deplorando. Cuatro meses después moriría en la ciudad de New Orleáns a los 43 años.